SECCIÓN GRÁFICA

Desplazamiento de combatientes a zonas veredales

A finales de enero de 2017 empezó el desplazamiento de cerca de 7.000 miembros de las Farc hacia las recién creadas Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN). En buses, en camiones, en lanchas, a pie, todavía armados y uniformados, los hombres y mujeres de esta guerrilla se movieron desde 34 Puntos de Preagrupamiento Temporal (PPT) hacia las 26 ZVTN creadas en el Acuerdo de Paz para facilitar la dejación de armas y la verificación del cese al fuego bilateral y definitivo.

Este movimiento de tropas, que estuvo acompañado por un dispositivo de seguridad que brindaron cerca 80.000 efectivos de las fuerzas militares, fue algo nunca antes visto en el mundo. Hasta con niños en brazos llegaron a estos lugares escogidos previamente entre Gobierno y Farc. No hubo mayores contratiempos, a pesar del complejo operativo que duró varios días y que pasó por sitios con presencia de otros grupos armados.

Los combatientes habían empezado este desplazamiento, a finales de 2016, desde más de 70 zonas campamentarias donde habían operado como la guerrilla más antigua y grande de América Latina, hacia los 34 PPT. Esta fue una figura que crearon las partes (Gobierno y Farc) para ir agrupando las estructuras que hicieron la guerra durante las últimas cinco décadas. Allí estuvieron un par de meses a la espera de la firma del Acuerdo Final, la realización del plebiscito y la ratificación del acuerdo en el Congreso de la República.

Cumplidos estos trámites, hombres y mujeres se empezaron a movilizar con sigilo por selvas, montañas y ríos, bajo la mirada vigilante de la fuerza pública y de las Naciones Unidas. Muchos de ellos no pasaron por los PPT sino que se movilizaron desde los diferentes lugares donde tuvieron influencia.

La concentración de los guerrilleros y las guerrilleras, algunas con hijos en brazos, tuvo muchos contratiempos por la falta de infraestructura en las zonas veredales. Las quejas comenzaron desde el primer día, porque el Gobierno no logró responder a las necesidades de miles de combatientes, que después de vivir por décadas de la llamada “economía de guerra” (rentas ilegales como la extorsión, el narcotráfico, contrabando de gasolina, etc.) dependían ahora de que el Estado les proveyera de comida, ropa, habitación y servicios públicos.

A pesar de la falta de infraestructura y de algunos retrasos en el cronograma, los hombres y mujeres de las Farc hicieron su dejación de armas en estas 26 zonas veredales y puntos transitorios y el cese al fuego bilateral y definitivo se cumplió sin rupturas. Aunque según informes del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (conformado por delegados de las Farc, la fuerza pública y observadores de la ONU) se presentaron 42 incidentes de violación al cese al fuego y de hostilidades por parte de las Farc y 10 por parte de Gobierno, estos incidentes no pusieron en riesgo el proceso.