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Foto tomada de:
Denunció públicamente pero no ante el Estado
María Magdalena
Cruz Rojas
† 03.30.2018

Lideraba el movimiento de sustitución de cultivos para uso ilícito en la vereda Unibrisas de Iteviare, inspección del Rincón del Indio, en el municipio de Mapiripán, Meta. Fue asesinada por dos hombres encapuchados que llegaron a su finca, quienes después de haber entablado diálogo con ella, le dispararon en frente de su esposo e hijo. La lideresa le había dicho al alcalde de ese municipio que disidentes de las Farc la amenazaron, aunque nunca presentó una denuncia formal y no recibió protección.


    Tipo de liderazgo:

    Sustitución de cultivos de uso ilícito

    Tipo de comunidad:

    Comunidad campesina

    Organización a la que pertenecía:

    Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana

    Fase de la investigación:

Mapiripán, Meta



 

María Magdalena Cruz Rojas nació en 1968 y fue conocida dentro de su comunidad por los proyectos sociales que lideró. Perteneció a la Junta de Acción Comunal de la vereda Unibrisas de Iteviare, del municipio de Mapiripán, Meta, donde se desempeñó como secretaria durante dos periodos. Hizo parte de asociaciones de mujeres, lo que la llevó a emprender proyectos con la Alcaldía y la Gobernación.  

Mapiripán está ubicado al sur oriente del departamento del Meta, un municipio que ha sufrido el conflicto armado y por el que han atravesado frentes guerrilleros y grupos paramilitares. Se hizo tristemente célebre luego de la masacre que perpetraron paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu, en 1997, del 15 al 20 de julio. Bajo la orden de los hermanos Castaño, casi 120 paramilitares masacraron a un número indeterminado de personas señaladas de ser colaboradores de las Farc. La guerrilla había llegado a la región a principios de los noventa y aumentó su presencia, luego los cultivos de coca inundaran la zona.

Cruz Rojas fue activa en el liderazgo en la erradicación de cultivos para uso ilícito en su vereda, ejercicio por el cual terminaron asesinándola disidentes de las Farc. Según afirmó el esposo de la víctima, Israel Díaz, disidentes de ese grupo armado fueron el 22 de noviembre del año anterior a la finca del matrimonio, de allí los sacaron a campo abierto y les advirtieron de no seguir con la campaña de erradicación de cultivos para uso ilícito. El matrimonio no hizo ninguna denuncia formal ante las autoridades, pero de esa situación estaba al tanto la administración local, que no hizo nada al respecto, según Díaz.

Después del asesinato de la lideresa, otros líderes de sustitución de cultivos para uso ilícito pertenecientes la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, Coccam, abandonaron la zona.