Sindicalizarse, el riego de perder el empleo en G4S.

 

"Vea, él denunció una munición perdida y en lugar de empezar una investigación por eso lo que hizo la empresa fue despedirlo. Nosotros, todos le dijimos que demandara" dijo uno de los trabajadores. 

Como el de Juan* son muchos los casos que se denuncian continuamente en Colombia. Él trabajaba para G4S y su denuncia lo llevó a que un supervisor lo declarara su objetivo. Como este caso existen muchos en los que ser parte del sindicato de la empresa para la que trabaja es, en muchos casos, ser incluido en la llamada “lista negra”, sufrir persecución y acoso laboral. En Colombia, la Central Unitaria de Trabajadores calcula que 37 líderes sindicales, aproximadamente, son asesinados cada año. Desde hace dos años, la organización Industrial Global Union, junto a otras seis federaciones internacionales, incluyó al país entre las diez naciones más peligrosas para ejercer el liderazgo sindical. Por lo que casos como el de la munición pérdida no son algo extraño. 

La multinacional G4S, una de las compañías de vigilancia más grandes del mundo, llegó a Colombia en 1966 por la compra de Wackenhut y de Setecsa, empresas extranjeras de seguridad privada y de investigación. En 1975, G4S fue reconocida como la empresa líder en servicios de seguridad, lo que le permitió entrar a la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia y adquirir contratos con el Estado. Según el Sistema de Contratación Estatal, la multinacional presta servicios de seguridad, monitoreo y vigilancia del Banco de la República, la Agencia Nacional de Infraestructuras, la Agencia Nacional de Hidrocarburos y la Rama Judicial. Lo que le ha permitido ser una de las empresas con mayor número de empleados y una de las mejor cotizadas en el mercado colombiano.

Anderson, Raúl, Ramiro y Andrés entraron a esta empresa. En 2015, ellos y otros hombres, que prefieren dejar su nombre en el anonimato por miedo a ser despedidos o estar involucrados en procesos legales, decidieron reunirse y conformar un sindicato. Según Raúl, “G4S estaba quitando beneficios adquiridos con trabajadores antiguos y exigimos mejores condiciones laborales”. La decisión de organizar un sindicato no era una tarea sencilla. Tenían en contra a otros trabajadores, sus superiores, la empresa y la estigmatización de ser líderes sindicales en un país en el que como lo narra Raúl “te matan por pensar diferente”. 

Meses más tarde y tras convencer a sus compañeros de organizarse, decidieron crear UntraG4S subdirección Bogotá. A la par, Global Union (UNI) comenzaba una campaña de priorización en Colombia para capacitar y asesorar procesos sindicales. Fue así que, el sindicato recibió el apoyo necesario para establecer el sindicato ante la empresa y el Ministerio de Trabajo y lograr que Medellín, Cali y Pereira se incluyeran en este proceso. Desde UNI empezó la socialización del Acuerdo Marco Global, que hace referencia a un pacto entre la multinacional y los trabajadores  para “mejorar las normas que rigen el empleo en G4S y en el mercado laboral”  reza el documento.  En medio de un contexto de abusos laborales y condiciones salariales en el sector de seguridad. Muchos de los trabajadores habían presentado quejas por malos tratos de supervisores y pagos incompletos. 

El camino de los líderes sindicales desde 2015 no ha sido sencillo. Según sus testimonios, los trabajadores que fueron afiliandose a UntraG4S sufrieron represalias. Andrés es supervisor de 30 guardas de seguridad, cuando su jefe se enteró que estaba afiliado al sindicato se molestó y empezó un acoso laboral. “Yo tengo una posición importante en la empresa. Tengo a mi cargo la vigilancia de cuatro bancos y que me afiliara al sindicato podía influenciar a mis compañeros. Mi supervisor empezó a acosarme laboralmente” afirma. Es decir, el jefe lo llamaba en horarios fuera de su jornada laboral, recibía sanciones sin justificación, gritos y malos tratos. 

Andrés siguió el proceso interno,  pactado en el Acuerdo Mundial entre G4S y la UNI, que consiste en presentar la queja ante la dirección local, luego ante la dirección nacional, y si no da resultados se acude al comité de convivencia. En estas reuniones deben estar presentes dos  representantes de la empresa, un trabajador y un delegado de la UNI. En 2016, este líder sindical  siguió el proceso manifestando que su supervisor lo acosa laboralmente por estar en el sindicato. Al llegar a la última instancia, esta falló a favor del jefe. “Ese comité evaluó las pruebas y dijo que no veían un tema de acoso laboral ni sindical sino es un tema de comunicaciones.  La solución fue un taller de resolución de problemas,  para que nos hiciéramos amigos, .  Es una burla el comité porque el representante de los trabajadores lo escoge la empresa. Tiene que tener afinidad con G4S” afirmó.

 

La queja escaló al Ministerio de Trabajo. Andrés presentó las pruebas que para él evidenciaban un tema de acoso y violación al derecho sindical. En los casos en los que una posible violación de derechos, el Ministerio otroga un fuero laboral, es decir, no pueden ser despedidos durante seis meses mientras se hace la investigación. Después de ese término, UntraG4S presentó el caso con la UNI a la casa matriz de la compañía, en Londres. 

El caso de Felipe* , no es muy distinto al de Andrés, cuando su supervisor se enteró de que era parte del sindicato lo cambió de turno y de lugar de trabajo sin ninguna explicación. Ahora, debía pasar más de una hora en un bus para llegar y no tenía la opción de hacer horas extra.  Más allá, de un cambio de horarios y funciones estas decisiones repercuten en el sueldo que reciben, pues los ingresos varían en función de los turnos dominicales, las horas nocturnas o las horas extras. Felipe recibe un salario mínimo pero con las horas extras y dominicales puede subir una tercera parte su sueldo. Además, el cambio de lugar afecta la relación con el sindicato, ya no es tan sencillo como cuando tenía a un líder sindical en el mismo edificio.  

John* fue despedido sin ninguna causa aparente, su carta de despido decía que era un recorte de personal por falta de presupuesto, pero fue al único que despidieron, salió de G4S y no volvió a cuminarse con el sindicato. Mónica* no se ha unido al sindicato por temor a perder su trabajo, sin embargo, se ha enfrentado a llamadas de atención verbal por su supervisor por ayudar a sus compañeros del sindicato. Nunca ha recibido un llamado por escrito.. Una vez, Mónica recibió un llamado de atención por ayudar a sus compañeros a coordinar una reunión en el comedor. El jefe le dijo que ella no podía hacer eso porque no era del sindicato y tampoco era el espacio para reuniones del mismo. El sindicato tiene en sus archivos alrededor de cien casos de maltrato, despidos injustificados y decisiones de los superiores de cambiarlos de lugar  de trabajo y no permitirles ascensos por formar parte de un proceso organizativo.

 

Formar UntraG4S  fue la respuesta para dialogar y conseguir mejores condiciones de trabajo entre los empleados y la compañía. Es el único sindicato que conformado exclusivamente por trabajadores de G4S, ya que los demás sindicatos están conformados por empleados del sector de seguridad  sin importar la empresa. UntraG4S entró en paro en agosto de 2019 por tres razones: auxilios económicos, espacios de descanso y abusos laborales.

Al preguntarle a  Ramiro, fundador de UntraG4S en Medellín, por los abusos laborales contestó que la empresa había instalado cámaras en los baños y vestieres en algunos puestos de trabajo bajo el argumento de prevenir robos. Para los trabajadores es una violación a su privacidad. Algunos optaron por tapar las cámaras mientras se cambian de ropa, sin embargo, quienes lo hicieron fueron expuestos a procesos disciplinarios. “Cuando empezamos con el sindicato, a un compañero lo echaron por tapar la cámara en el vestidor. Le hicieron un mal proceso y en ese momento no sabíamos cómo defendernos de los abusos de G4S” afirmó Ramiro.

En el paro de 2019, como lo explica Raúl, estaban exigiendo el cumpliento de la Ley 50 de 1990 llamada el Código Sustantivo del Trabajo.  UntraG4S  quería que la compañía diera dos horas semanales para actividades recreativas, culturales o de capacitación. Puesto que el artículo 21 de Lay 50 dicta que cualquier empresa con más de 50 trabajadores que laboren más de 48 horas semanales puede adquirir este beneficio.  La respuesta de G4S fue negociar otros beneficios como auxilios funerarios para trabajadores o familiares en primer grado de consanguinidad. 

Raúl aseguró que las denuncias sobre lo que sucede al interior de la empresa, incluida la del empleado que denunció el robo de la munición fueron expuestas ante la UNI y llevadas a Londres por un emisario de esa organización. Sin embargo, insistió en que no es seguro que eso haya sucedido porque nunca les dieron una justificación de la empresa y que continúan los abusos por parte de la empresa. Como lo dice reiteradamente “el derecho de expresión es uno de los más vulnerados, así como el de organizarse. Acá por hablar uno ya es declarado como un objetivo”. 

 

Una investigación de Private Security Network .

*Este reportaje fue respaldado por el Fondo Howard G. Buffett para Mujeres Periodistas de la Fundación Internacional de Medios de Comunicación 

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